{"id":1538,"date":"2021-03-16T17:45:17","date_gmt":"2021-03-16T20:45:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.ediyporn.com\/?post_type=posts_diversos&#038;p=1538"},"modified":"2023-02-28T14:53:00","modified_gmt":"2023-02-28T17:53:00","slug":"cronicas-de-verdad-sobre-el-porno","status":"publish","type":"posts_diversos","link":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/posts_diversos\/cronicas-de-verdad-sobre-el-porno\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nicas de verdad sobre el porno"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><em>[Texto publicado em DODDS, TOM\u00c1S y BROSSI, LIONEL (eds.). Medios y diversidades<\/em><br \/>\n<em>sexuales: cuerpo, pol\u00edtica e identidad. Santiago de Chile: Ediciones Radio Universidad]<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfcu\u00e1l es la relaci\u00f3n de lxs propios docentes con la pornograf\u00eda, esa poderosa y vigente<br \/>\npedagog\u00eda de la sexualidad? (ESI: Esa Sexualidad Ingobernable. El reto de des-<br \/>\nheterosexualizar la pedagog\u00eda, valeria flores)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Julio (de quien se preserva el apellido), uno de los m\u00e1s queridos y respetados maestros por la<br \/>\ncomunidad educativa de una de las escuelas pedag\u00f3gicas de Villa Elisa [&#8230;], era el<br \/>\nprotagonista de una pel\u00edcula pornogr\u00e1fica en la que adem\u00e1s ejerc\u00eda de docente en la ficci\u00f3n.<br \/>\n(\u201cDoble vida: profesor de secundaria platense era tambi\u00e9n actor porno\u201d. Nota del 20 de abril<br \/>\nde 2016 en el portal de noticias Minutouno)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">A menudo cuando hablamos desde una perspectiva cr\u00edtica de la agenda de los colectivos de<br \/>\ndiversidad sexual, solemos mencionar la educaci\u00f3n sexual como uno de los lugares m\u00e1s<br \/>\nimportantes de disputa (en Argentina, por ejemplo, reclamamos la implementaci\u00f3n real de la<br \/>\nley de educaci\u00f3n sexual integral en todas las escuelas). En efecto, son m\u00faltiples los lugares<br \/>\ndonde aprendemos a habitar y relacionarnos con la diferencia, de los cuales se destaca de<br \/>\nmanera evidente la instituci\u00f3n escuela, lugar donde pasamos gran parte de nuestras vidas. En<br \/>\nese sentido, como bien nos ayuda a pensar valeria flores, podr\u00edamos comprender a la<br \/>\neducaci\u00f3n sexual como \u201cun t\u00e9rmino que en la escuela designa un conjunto variable de<br \/>\npr\u00e1cticas y perspectivas que no responden a un dise\u00f1o uniforme e incluso llegan a ser<br \/>\nantag\u00f3nicas y contradictorias entre s\u00ed\u201d (2015, p. 3). De este modo, la educaci\u00f3n sexual<br \/>\nse\u00f1alar\u00eda una intersecci\u00f3n entre discursos acerca de la pedagog\u00eda y la sexualidad que no debe<br \/>\nhacernos confundir con la idea de una educaci\u00f3n de lo sexual como si \u00e9ste existiera previo a<br \/>\nlos discursos pedag\u00f3gicos que lo constituyen de manera fundamental. En otras palabras, no se<br \/>\nencuentra la sexualidad en alg\u00fan lugar natural que luego es regulado (reprimido) por los<br \/>\ndiscursos de la escuela, sino que la sexualidad aparece, emerge, se produce efectivamente<br \/>\ntambi\u00e9n a trav\u00e9s de las pr\u00e1cticas que tienen lugar en la escuela, tanto aquellas que<br \/>\nexpl\u00edcitamente se refieren a la sexualidad como las que no. En ese sentido, sostendremos la<br \/>\nhip\u00f3tesis productiva del poder tal como el mismo Michel Foucault propuso en el primer tomo<br \/>\nde Historia de la sexualidad (1998). All\u00ed, el autor entend\u00eda que en las sociedades capitalistas<br \/>\ny burguesas, el sexo no parece haber sido solo ni principalmente reprimido, sino que se ha<br \/>\ninsistido en una proliferaci\u00f3n de los discursos sobre \u00e9l, de modo que las preguntas que nos<br \/>\ndebieran orientar en su estudio ser\u00e1n del estilo:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfPor qu\u00e9 se ha hablado de la sexualidad, qu\u00e9 se ha dicho? \u00bfCu\u00e1les eran los efectos de poder<br \/>\ninducidos por lo que de ella se dec\u00eda? \u00bfQu\u00e9 lazos exist\u00edan entre esos discursos, esos efectos<br \/>\nde poder y los placeres que se encontraban invadidos por ellos? \u00bfQu\u00e9 saber se formaba a partir<br \/>\nde all\u00ed? (Foucault, 1998, p. 10)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 decir entonces de los m\u00faltiples cruces entre comunicaci\u00f3n social y<br \/>\neducaci\u00f3n sexual?, \u00bfqu\u00e9 lugar ocupan los medios masivos de comunicaci\u00f3n en la producci\u00f3n<br \/>\nde discursos de verdad del sexo en las instituciones educativas?, \u00bfc\u00f3mo son representadas las<br \/>\npr\u00e1cticas pedag\u00f3gicas que producen el sexo en las escuelas?, \u00bfc\u00f3mo se utilizan las<br \/>\nproducciones de los medios de comunicaci\u00f3n social en las escuelas cuando hablamos de<br \/>\nsexualidad? Son m\u00faltiples los modos en que podr\u00edamos acercarnos a un ensayo de respuesta a estas<br \/>\npreguntas. En esta oportunidad quisi\u00e9ramos detenernos en un modo bastante lateral para<br \/>\npensar estas cuestiones, el cual, adem\u00e1s, tiene que ver con cierto supuesto que vale la pena<br \/>\nhacer expl\u00edcito, esto es, la importancia de la pornograf\u00eda en la producci\u00f3n contempor\u00e1nea de<br \/>\nla sexualidad y, en ese sentido, en la comprensi\u00f3n de la educaci\u00f3n sexual. En efecto, puede<br \/>\ncomprenderse la pornograf\u00eda como una \u201cpedagog\u00eda cotidiana altamente codificada, a la que<br \/>\nlas\/os j\u00f3venes acuden en busca de \u2018la verdad del sexo\u2019\u201d (flores, 2015, p. 8). De este modo, si<br \/>\nes cierto que uno de los lugares m\u00e1s importantes de d\u00f3nde aprendemos c\u00f3mo debe ser el<br \/>\nhecho sexual y el placer es precisamente la representaci\u00f3n pornogr\u00e1fica, parece interesante<br \/>\ndilucidar cr\u00edticamente cu\u00e1l es esa verdad que se produce en ella. M\u00e1s a\u00fan, teniendo en cuenta<br \/>\nque la labor period\u00edstica coincide con la pornograf\u00eda en la pretensi\u00f3n de verdad nos interesa<br \/>\npensar en esta encrucijada entre periodismo, educaci\u00f3n y pornograf\u00eda como un lugar en donde<br \/>\naparece de manera privilegiada ciertos lugares comunes acerca del sexo. El cuestionamiento<br \/>\nde la producci\u00f3n de estas verdades parece pol\u00edticamente potente y pone en el centro de la<br \/>\nescena la responsabilidad \u00e9tica de l*s comunicador*s sociales frente a los discursos que<br \/>\nproducen (acerca del) sexo.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1540\" src=\"https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"626\" srcset=\"https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2.jpg 1920w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2-400x130.jpg 400w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2-300x98.jpg 300w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2-1024x334.jpg 1024w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2-768x250.jpg 768w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto-2-1536x501.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><br \/>\n<strong>Cr\u00f3nicas de verdad<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En abril del 2016 apareci\u00f3 una cr\u00f3nica en portales de noticias titulada \u201cDoble vida: profesor<br \/>\nde secundaria platense era tambi\u00e9n actor porno\u201d. La noticia narra c\u00f3mo un profesor de una<br \/>\npeque\u00f1a ciudad cerca de la Plata, provincia de Buenos Aires, Argentina, ten\u00eda otra actividad<br \/>\nfuera de la escuela, quiz\u00e1s como la mayor\u00eda de los profesores, pero tal actividad era por lo<br \/>\nmenos inusual: protagonizar una escena pornografica. El portal de noticias INFOSur Diario<br \/>\n(www.infosurdiario.com.ar) hace girar la narrativa de la nota en torno a c\u00f3mo la escuela lo<br \/>\nsab\u00eda desde principio de a\u00f1o, y como se intent\u00f3 supuestamente mantenerlo en silencio. Esta<br \/>\nnoticia fue replicada por otro portal de noticias, mucho m\u00e1s conocido y de mayor circulaci\u00f3n,<br \/>\nesto es, Minutouno (www.minutouno.com). Pero esta reproducci\u00f3n literal de la nota fue<br \/>\nacompa\u00f1ada de especificaciones visuales como la localizaci\u00f3n en un mapa de la ubicacion de<br \/>\nla escuela en la peque\u00f1a ciudad de Villa Elisa. Las dos notas reproducen el mismo contenido<br \/>\nliteral, pero hay una diferencia en cuanto a su presentaci\u00f3n visual dentro de las respectivas<br \/>\np\u00e1ginas web. Lo que anuda la narrativa tanto visual, como literal, es el temido paso de la<br \/>\ndram\u00e1tica sexual representada en la escena pornogr\u00e1fica a la realidad de la escuela.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Sin embargo y a pesar de que el rumor se extendi\u00f3 a alumnos, docentes y padres y que la<br \/>\nnoticia fuera luego confirmada por las autoridades, los comentarios nunca traspasaron las<br \/>\nparedes de la escuela debido a un extra\u00f1o sentimiento de lealtad y pacto de silencio [\u2026] era<br \/>\nel protagonista de una pel\u00edcula pornogr\u00e1fica en la que adem\u00e1s ejerc\u00eda de docente en la ficci\u00f3n.<br \/>\nSeg\u00fan las escenas el maestro \u201cpresionaba\u201d a un alumno para tener relaciones sexuales y<br \/>\naprobar la materia, mostrando en detalle la relaci\u00f3n entre ellos en forma total y absolutamente<br \/>\nexpl\u00edcita. (INFOSur)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esa \u201cpresion\u201d a la que hace alusi\u00f3n la nota p\u00e8riodistica en la escena pornografica, y su<br \/>\nconfusi\u00f3n con lo que realmente pueda suceder en la escuela nos obliga a pensar el discurso<br \/>\nperiod\u00edstico como parte de lo que Donna Haraway (1995) explic\u00f3 como el aparato de<br \/>\nproducci\u00f3n corporal, herramienta anal\u00edtica que busca entender el universo estructurado en los<br \/>\nque habitan los individuos. Los cuerpos aparecen siempre inscriptos en una historia<br \/>\nradicalmente espec\u00edfica, poseen singularidades y efectividades diferentes, por ello el abordaje<br \/>\nsiempre es diferente y el compromiso para con ellos tambi\u00e9n lo es. Los cuerpos son objetos<br \/>\nde conocimiento, son n\u00f3dulos generativos materiales y semi\u00f3ticos. La propuesta semi\u00f3tica-<br \/>\nmaterial de Haraway quiere dar cuenta que nuestros cuerpos no existen de antemano, que<br \/>\ntales objetos de conocimiento y su objetividad aparecen de la estructuraci\u00f3n mutua y<br \/>\ndesigual de los varios cuerpos emergentes de la interacci\u00f3n de investigaciones cient\u00edficas,<br \/>\nescritura y publicaciones, de la cl\u00ednica m\u00e9dica, de los negocios que se desprenden de ello, de<br \/>\nsus met\u00e1foras y narraciones distribuidas por toda la cultura en las tecnolog\u00edas de la<br \/>\nvisualizaci\u00f3n\/objetivaci\u00f3n\/imaginaci\u00f3n. En ese sentido, la reproducci\u00f3n de discursos<br \/>\nperiod\u00edsticos parece ser la panacea de estas tecnolog\u00edas de<br \/>\nvisualizaci\u00f3n\/objetivaci\u00f3n\/imaginaci\u00f3n. Dichas tecnolog\u00edas son, en efecto, las pr\u00e1cticas de<br \/>\nnormalizaci\u00f3n y control biol\u00f3gicas, m\u00e9dicas, tecnol\u00f3gicas y pol\u00edticas desde finales del siglo<br \/>\ndiecinueve que construyen nuestros cuerpos, lo que se dio en llamar desde Foucault, bio-<br \/>\npol\u00edticas. El poder de los medios de comunicaci\u00f3n y sus discursos \u2013y en general la l\u00f3gica de<br \/>\ntoda disciplina\u2013 debe ser constantemente reproducido, pues de lo contrario, dejar\u00eda de existir.<br \/>\nPero tales producciones no son algo fijo, cerrado y puesto a disposici\u00f3n para el an\u00e1lisis de la<br \/>\nhistoriadora o de la cr\u00edtica. Todo lo contrario, la constituci\u00f3n de los cuerpos postmodernos<br \/>\nest\u00e1 imbricada en una serie de discursos que se mezclan, entrecruzan, citan fuentes<br \/>\ndesiguales, se contradicen, disponen de recursos diferentes, se producen dentro de tradiciones<br \/>\nheterog\u00e9neas y m\u00e1s. Ninguna producci\u00f3n de discursos es una producci\u00f3n un\u00edvoca y por ello,<br \/>\nHaraway pone la atenci\u00f3n justamente en esto. Los cuerpos no nacen, son fabricados. Una no<br \/>\nnace organismo. Los l\u00edmites de nuestro cuerpo son construidos, los discursos bio-tecno-<br \/>\nm\u00e9dicos-pol\u00edticos-est\u00e9ticos son la poderosa mediaci\u00f3n de nuestra experiencia, son nuestra<br \/>\nexperiencia. Se vive en un contexto supradeterminado, pero no determinista. En ese sentido,<br \/>\nen el caso de la narrativa de la noticia del profesor, existe toda una construcci\u00f3n de un cuerpo<br \/>\ndel profesor de secundaria\/actor porno que se instaura y se pone en juego.<br \/>\nHay un supuesto que se vuelve insoportable en este tipo de relatos period\u00edsticos sobre la<br \/>\nsexualidad de alguien que est\u00e1 a cargo de la educaci\u00f3n de otras personas. Tanto en la<br \/>\nnarraci\u00f3n de un sitio de noticias peque\u00f1o INFOSur de la provincia de Buenos Aires,<br \/>\nArgentina, como la del portal de noticias Minutouno de mayor popularidad y trascendencia,<br \/>\nlo que se sostiene es que el profesor ha sido \u201cencubierto\u201d por las autoridades del colegio y<br \/>\npor sus propios alumnos. Hay una falta que el profesor est\u00e1 cometiendo que se da por<br \/>\nsentada. Se nos presenta una verdad sobre el tratamiento que debe darse a una persona que<br \/>\ntrabaje en la pornograf\u00eda. Un supuesto tratamiento para el cuidado, tambi\u00e9n impl\u00edcito, de l*s<br \/>\nalumn*s de ese colegio.<br \/>\nHay una dram\u00e1tica del discurso de verdad que debe erigirse tomando la palabra, para se\u00f1alar<br \/>\nciertas cuestiones en torno a qu\u00e9 se debe hacer o no hacer pol\u00edticamente. Esa dram\u00e1tica y<br \/>\npuesta en escena la vemos continuamente reproducirse en los medios de comunicaci\u00f3n. Son<br \/>\nestos y sus actores pol\u00edticos escenificados los que dicen verdad. En estas notas que no pasan<br \/>\nlos quinientos caracteres, se expone de forma sucinta una cantidad excesiva de sentido com\u00fan<br \/>\nmoral, que nos invita a participar activamente en completar los sentidos no escritos de lo que<br \/>\nse est\u00e1 planteando. No hay una gran puesta en escena en las narrativas de las noticias. En<br \/>\npalabras de Foucault:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">la manifestaci\u00f3n de la verdad se produce en ese de Delfos donde, como todo el mundo sabe,<br \/>\nse dice la verdad. La verdad se dice bajo una forma ocular, bajo la forma ocular de un decir<br \/>\nveraz que, como sabemos siempre es reticente, enigm\u00e1tico, dif\u00edcil de entender, pero siempre<br \/>\ndice, ineluctablemente, lo que es y lo que ser\u00e1 (Foucault, 2009, p. 97).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Los medios masivos de comunicaci\u00f3n parecen tener una ret\u00f3rica de verdad ineludible, por<br \/>\nm\u00e1s cr\u00edticas que se dispongan, por m\u00e1s herramientas y argumentaciones para develar<br \/>\noperaciones de sentido, todo ello deja inc\u00f3lume la formaci\u00f3n de un discurso de verdad<br \/>\nperiod\u00edstico que no se pone en duda casi nunca. Y funciona a la manera de lo que debe ser<br \/>\ndicho como verdad. Los medios masivos de comunicaci\u00f3n son el lugar p\u00fablico por excelencia<br \/>\npara la disputa pol\u00edtica, o por lo menos lo son en la actualidad, donde se pone de manifiesto<br \/>\ntodo el abanico pol\u00edtico de posibilidades de lo que puede y no puede ser pensado, dicho y<br \/>\nconvalidado. Podemos pensar, siguiendo a Foucault, que el derecho fundamental pol\u00edtico, el<br \/>\nderecho de hablar dirigi\u00e9ndose a la ciudad, o la comunidad, en un lenguaje de verdad y de<br \/>\nraz\u00f3n es la piedra fundamental de la estructura de la pol\u00edtica. El hablar franco, o decir la<br \/>\nverdad, no es ingenuo. Es una forma pol\u00edtica de llevar a cabo acciones con fines<br \/>\ndeterminados. Asi la verdad aparece como un efecto ret\u00f3rico que necesariamente no solo<br \/>\ncorresponde a esa estructura narrativa, sino tambien al marco en el cual esa verdad es dicha.<br \/>\nLa verdad aparece, en ese sentido, como efecto de una enmarcaci\u00f3n. Aqu\u00ed se nos hace \u00fatil el<br \/>\nconcepto butleriano de marco (frame), el cual apunta a la preparaci\u00f3n afectiva que realizan<br \/>\nlos esquemas de inteligibilidad y conocimiento. En efecto, habr\u00eda, seg\u00fan Judith Butler, dos<br \/>\nformas de utilizar la palabra \u201cframe\u201d en ingl\u00e9s que dar\u00edan luz acerca de lo que ella quiere<br \/>\ntransmitir con esta idea: por un lado, un cuadro puede estar enmarcado (\u201cframed\u201d), ha sido<br \/>\npuesto en el interior de una estructura abierta que lo sostiene; por otro, alguien puede estar<br \/>\nframed cuando es inculpado falsamente y se prepara evidencia en contra de \u00e9l de manera que<br \/>\nse asegura un veredicto de culpabilidad. Seg\u00fan la autora, el marco del cuadro realiza un<br \/>\nprimer comentario sobre la obra y gu\u00eda la interpretaci\u00f3n de la misma, de modo que el<br \/>\nsegundo sentido de la palabra hace resonancia en el primero. Su propuesta, en ese sentido,<br \/>\ntiene que ver con asumir la tarea cr\u00edtica de intentar \u201cenmarcar el marco\u201d, esto es, poner en<br \/>\ntela de juicio el marco y evidenciar de este modo que \u00e9ste nunca incluy\u00f3 todo el escenario<br \/>\nque pretend\u00eda describir, y que depende de un exterior que hace posible y reconocible su<br \/>\nsentido interno.<br \/>\nSe trata, en definitiva, de formular la pregunta por las condiciones en las que percibimos algo<br \/>\npues esas condiciones efectivamente orientan la interpretaci\u00f3n de ese algo que percibimos.<br \/>\nEn efecto, Butler apunta a la existencia de \u201ccondiciones\u201d para recibir la demanda \u00e9tica, las<br \/>\ncuales no son solo subjetivas sino que dependen de marcos mediadores que regulan su<br \/>\npercepci\u00f3n. De este modo, cabe pensar c\u00f3mo los marcos que permiten aprehender los cuerpos<br \/>\n(y sus demandas) no solo organizan la experiencia visual (la percepci\u00f3n en general) sino que<br \/>\nadem\u00e1s refieren m\u00e1s profundamente a qu\u00e9 son y c\u00f3mo podemos reconocer a los sujetos como<br \/>\ntales. En consecuencia, lo que se considera valioso, lo que se percibe como tal, gracias a los<br \/>\nmarcos que preparan estas disposiciones, sufrir\u00e1 o se beneficiar\u00e1 de las consecuencias<br \/>\nmateriales de esa consideraci\u00f3n. En otras palabras, de la enmarcaci\u00f3n de determinada<br \/>\nexperiencia depender\u00e1 la interpretaci\u00f3n afectiva de ella y la respuesta \u00e9tica que tendremos<br \/>\npara con sus actor*s y demandas \u2013respuesta que no puede sino ser material. En este sentido,<br \/>\ncabe decir que no puede decidirse qu\u00e9 ser\u00eda primero en esta ecuaci\u00f3n, si la consideraci\u00f3n o la<br \/>\nmaterialidad, ambas parecieran aparecer al mismo momento. En palabras de la autora: \u201cLa<br \/>\npercepci\u00f3n y la pol\u00edtica no son m\u00e1s que dos modalidades del mismo proceso por el cual el<br \/>\nestatus ontol\u00f3gico de una determinada poblaci\u00f3n se ve comprometido y suspendido\u201d (Butler,<br \/>\n2010, p. 51).<br \/>\nA prop\u00f3sito del enmarcado diferencial, la autora trae a colaci\u00f3n las preguntas del antrop\u00f3logo<br \/>\nTalal Asad (2007) para quien resulta curioso el hecho de que nuestras reacciones morales se<br \/>\nencuentren reguladas impl\u00edcitamente por marcos interpretativos. En otras palabras, el modo<br \/>\nen que interpretamos nuestros afectos modifica aquello que son esos afectos y esos modos de<br \/>\ninterpretaci\u00f3n son preparados por marcos de car\u00e1cter social. De esta manera, cabe realizar a<br \/>\nun abordaje te\u00f3rico de los afectos, seg\u00fan el cual el cuerpo que, si bien se caracteriza por ceder<br \/>\na su exterioridad, no es una superficie sobre la que se inscriben las fuerzas sociales. El cuerpo<br \/>\nresponde, se alegra, sufre ante la exterioridad que define su disposici\u00f3n, su actividad<br \/>\ny pasividad. Este enfrentamiento con la exterioridad anima el modo de respuesta corporal,<br \/>\nla cual no depende entonces completamente de ese cuerpo. Se descarta por tanto<br \/>\nuna espontaneidad de los afectos y la capacidad afectiva, que abarca una amplia gama<br \/>\nde afectos, se encuentra modelada por marcos interpretativos espec\u00edficos.<br \/>\nEn ese sentido, si la indignaci\u00f3n moral se liga, como suele hacerlo, con la \u201chumanidad\u201d, esto<br \/>\nindica que el sufrimiento de aquell*s por los que, por alguna raz\u00f3n, un sujeto no logra<br \/>\nindignarse, no participar\u00eda de lo humano tal como es* sujeto lo hace. Esto le permite afirmar<br \/>\na Butler que \u201cnuestros\u201d afectos no son, de hecho, solamente nuestros, sino que nos son<br \/>\ncomunicados desde otro lugar. Estos afectos que nos son comunicados, seg\u00fan Butler, nos<br \/>\ndisponen para percibir el mundo de uno u otro modo, \u201cpara dejar entrar ciertas dimensiones<br \/>\ndel mundo, y oponer resistencia a otras\u201d (Butler, 2010, p. 79). Ahora bien, solo podemos<br \/>\nsentir afecto por aquello que percibimos \u2013de un modo particular, como vida, como humana\u2013<br \/>\ny la percepci\u00f3n es social, de manera que cabe pensar que el afecto depende, en \u00faltima<br \/>\ninstancia, de las estructuras sociales de percepci\u00f3n.<br \/>\nAhora bien, la autora tiene cuidado en advertir que la cr\u00edtica al marco no significa tampoco<br \/>\nacceder a la vida antes de ser enmarcada e interpretada. Esa pretensi\u00f3n de anterioridad<br \/>\napuntar\u00eda, de hecho, a pensar la vida al margen de las relaciones de poder que la constituyen,<br \/>\nlo cual para la autora resulta imposible. La percepci\u00f3n no puede ni debe pretender ser<br \/>\ndesnuda; en este sentido, no se trata de celebrar la plena desregulaci\u00f3n del afecto, sino de<br \/>\nponer en tela de juicio las condiciones de la capacidad de respuesta ofreciendo matrices<br \/>\ninterpretativas para la comprensi\u00f3n de la guerra que cuestionen y se opongan a las<br \/>\ninterpretaciones dominantes, unas interpretaciones que no s\u00f3lo act\u00faan sobre el afecto, sino<br \/>\nque toman la forma del propio afecto y se vuelven as\u00ed efectivas (Butler, 2010, p. 82).<br \/>\nDebemos recordar tambi\u00e9n que el marco funciona a trav\u00e9s de su ocultamiento. En este<br \/>\nsentido es necesario recuperar algunas reflexiones derrideanas en torno al marco que<br \/>\nresuenan en la propuesta de Butler. Seg\u00fan Derrida (2005), de hecho, un factor com\u00fan<br \/>\natraviesa toda la filosof\u00eda occidental acerca del juicio est\u00e9tico y es la exigencia de que la<br \/>\nobra de arte no deba ser juzgada por motivos externos a ella (por ejemplo, no podr\u00eda decirse,<br \/>\nen una vena marxista, que el palacio no es bello porque es resultado de la opresi\u00f3n de<br \/>\ngrupos por parte de una clase dominante). Esta exigencia tiene, sin embargo, el problema de<br \/>\nque supone que se sabe a ciencia cierta d\u00f3nde comienza y termina una obra; los l\u00edmites que<br \/>\nseparar\u00edan la obra de su contexto ser\u00edan claros, el marco ser\u00eda evidente. En un intento de<br \/>\ncomplejizar esta demanda, Derrida recurre a una reflexi\u00f3n sobre este marco y es as\u00ed que<br \/>\naparece la noci\u00f3n de p\u00e1rergon en la obra kantiana. Esta noci\u00f3n viene a dar nombre a lo que<br \/>\nno pertenece intr\u00ednsecamente a la representaci\u00f3n total del objeto como parte integrante sino<br \/>\nque lo hace s\u00f3lo como aditivo exterior, aumentando el placer del gusto mediante y solo a<br \/>\ntrav\u00e9s de su forma.<br \/>\nLos parerga estar\u00edan fuera-de-obra [hors-d\u2019oeuvre], pero no se limitar\u00edan a \u201cestar afuera\u201d,<br \/>\nsino que actuar\u00edan al lado, pegadas contra la obra (ergon). En otras palabras, un p\u00e1rergon se<br \/>\nubica contra, al lado y adem\u00e1s de la obra pero no le es ajeno: su trabajo es afectar el interior de<br \/>\nla operaci\u00f3n y cooperar con \u00e9l desde cierto afuera. No est\u00e1 simplemente afuera, ni<br \/>\ntampoco simplemente adentro. Funcionar\u00eda m\u00e1s bien como un accesorio al que se est\u00e1<br \/>\nobligado a recibir en el borde, a bordo. Se convierte as\u00ed en un primer abordaje, un primer<br \/>\nauto-comentario de la obra.<br \/>\nVolviendo a La cr\u00edtica del juicio (Kant, 1991), Derrida recupera los ejemplos de p\u00e1rergon y<br \/>\nlos pone en cuesti\u00f3n, estos son, el vestido de la estatua, las columnas del edificio, y el marco<br \/>\ndel cuadro. Respecto al marco parergonal, el autor subraya que \u00e9ste se destaca sobre dos<br \/>\nfondos, pero que, en relaci\u00f3n con cada uno de estos dos fondos, el p\u00e1rergon se fundir\u00eda en el<br \/>\notro. De este modo, si atendemos al punto de vista de la obra, el p\u00e1rergon pareciera formar<br \/>\nparte del contexto, y si atendemos al punto de vista del contexto del cuadro, el p\u00e1rergon<br \/>\npareciera formar parte de la obra. En consecuencia, el p\u00e1rergon despliega su m\u00e1s grande<br \/>\npoder en el acto de desaparecer, de borrarse, de fundirse. En el mismo sentido, habr\u00eda,<br \/>\nadem\u00e1s, en Kant, una distinci\u00f3n entre un marco bueno y uno malo. El malo, el que funciona<br \/>\ncomo adorno y perjudica a la obra, ser\u00eda aquel que es feo, o es bello en su materialidad y no<br \/>\nen su forma \u2013 tal es el caso del marco dorado, el cual atrae la atenci\u00f3n del espectador y<br \/>\narruina el efecto est\u00e9tico. Una vez m\u00e1s, es en su desaparici\u00f3n que el marco funciona<br \/>\ncorrectamente y favorece a la obra. Por su car\u00e1cter de indecidible, el p\u00e1rergon puede que sea<br \/>\nentonces imposible de separar y aislar, de modo que posee la capacidad de alterar la divisi\u00f3n<br \/>\nsimple de figura \/ fondo.<br \/>\nRetornando entonces a la propuesta deconstructiva de Butler, la autora apunta al ejercicio de<br \/>\nenmarcar el marco e interpretar as\u00ed la interpretaci\u00f3n, comenzando as\u00ed cierta cr\u00edtica social del<br \/>\npoder regulador de la percepci\u00f3n y el afecto. En relaci\u00f3n a esta cr\u00edtica, la autora prefiere<br \/>\nhablar de representabilidad que de representaci\u00f3n. Justifica esta elecci\u00f3n diciendo que no<br \/>\npuede realizarse una cr\u00edtica al periodismo como ella pretende hacerlo si solo se atiende al<br \/>\ncontenido expl\u00edcito, aquel que logr\u00f3 ser controlado, aunque siempre parcialmente, por la<br \/>\nregulaci\u00f3n estatal. De atender s\u00f3lo al contenido expl\u00edcito, entonces, no podr\u00eda pensarse el<br \/>\nexterior constitutivo del marco, el cual lo presenta y oculta al mismo tiempo, operaci\u00f3n que<br \/>\nno debe ser notoria para que el marco funcione correctamente y produzca as\u00ed la ilusi\u00f3n de que<br \/>\nlo que se est\u00e1 percibiendo a trav\u00e9s de \u00e9l no es otra cosa que la realidad misma. Y esa puesta<br \/>\nen escena de la verdad al p\u00fablico de los medios de comunicaci\u00f3n es crucial, se instala la<br \/>\nproducci\u00f3n de los discursos de las cr\u00f3nicas como una verdad de la realidad<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>La veracidad del p\u00e1nico sexual en escena<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u201cTodo comenz\u00f3 como un chiste entre alumnos de la secundaria \u2018che viste que est\u00e1 Julio en<br \/>\nuna pel\u00edcula porno?\u2019 \u2018naaa Julio el profe?. No puede ser\u2019. Pero si pod\u00eda ser y era nom\u00e1s Julio<br \/>\n(preservamos el apellido)\u201d (INFOSur).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Preservar el apellido es crucial en esta narraci\u00f3n, la pregunta es preservarlo \u00bfde qu\u00e9 o de<br \/>\nqui\u00e9nes? O creemos m\u00e1s acertadamente, contra quienes. Se lo preserva contra ese marco que<br \/>\nda sentido y verdad a la narrativa sobre la sexualidad de un profesor. En alg\u00fan sentido,<br \/>\nentonces, la labor period\u00edstica que aborda la sexualidad que produce cierta verdad acerca de<br \/>\nella, produce al mismo tiempo esa sexualidad. De este modo, el trabajo period\u00edstico se acerca<br \/>\nal marco pornogr\u00e1fico, en tanto que ambos producen verdades acerca del sexo. Dicen verdad<br \/>\nacerca de la identidad sexual, presuponen y relacionan inexorablemente una pr\u00e1ctica sexual<br \/>\nrepresentada en un video porno y las pr\u00e1cticas sexuales que lleva a cabo en su vida fuera del<br \/>\ncuadro pornogr\u00e1fico del profesor. Establecen una correlaci\u00f3n muy difundida acerca de una<br \/>\nidentidad sexual con el abuso de menores; en efecto, sin esta correlaci\u00f3n establecida ser\u00eda<br \/>\nimposible entender, como lector*s, porque finalmente el profesor en la narrativa de la cr\u00f3nica<br \/>\ndebe ser separado de su cargo. La distribuci\u00f3n diferencial de lo er\u00f3tico es puesta en escena<br \/>\naqu\u00ed como un posible peligro para la er\u00f3tica adolescente. La representaci\u00f3n pornogr\u00e1fica<br \/>\ncitada en la nota period\u00edstica trae a colaci\u00f3n la fantas\u00eda sexual ampliamente reconocible en un<br \/>\nmarco er\u00f3tico determinado.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 implica entender la pornograf\u00eda como un marco er\u00f3tico? En principio, tendr\u00eda que ver<br \/>\ncon entender que las representaciones pornogr\u00e1ficas no ofrecer\u00edan una descripci\u00f3n de lo que<br \/>\nes excitante o er\u00f3tico en s\u00ed mismo sino que lo configurar\u00edan a trav\u00e9s de una serie de<br \/>\nexclusiones que permanecen impl\u00edcitas en la aparici\u00f3n de los cuerpos erotizados. Hablamos<br \/>\nen ese sentido de eroticidad como una noci\u00f3n que nos permite referirnos a la regulaci\u00f3n<br \/>\npol\u00edtica del afecto del placer sexual. Entendemos, de ese modo, que si bien todos los cuerpos<br \/>\npueden afectarnos er\u00f3ticamente -pues nunca tendremos control sobre el afecto que<br \/>\nacompa\u00f1ar\u00e1 nuestros v\u00ednculos inevitables con el mundo-, es cierto tambi\u00e9n que hay una<br \/>\ndistribuci\u00f3n diferencial de lo sexualmente deseable, distribuci\u00f3n que se refuerza a trav\u00e9s de la<br \/>\nproducci\u00f3n de marcos, entre los que se cuentan los marcos pornogr\u00e1ficos. As\u00ed, la pornograf\u00eda<br \/>\nm\u00e1s que reflejar una realidad, se establece como una did\u00e1ctica del placer o de lo que se<br \/>\ncomprende como placer sexual en una sociedad determinada que la produce y consume. En<br \/>\nefecto, tal como Laura Milano plantea, \u201c[el] porno ense\u00f1a, refuerza y normaliza; funciona<br \/>\ncomo tecnolog\u00eda de sexo construyendo una representaci\u00f3n que se naturaliza\u201d (2014, p. 45).<br \/>\nEn tanto marco, adem\u00e1s, la pornograf\u00eda no solo dice acerca del placer sexual como contenido<br \/>\nde conocimiento sino que, m\u00e1s precisamente, prepara insistentemente el camino para la<br \/>\nrespuesta afectiva: el placer sexual. As\u00ed, la pornograf\u00eda no solo \u201chabla\u201d del placer sexual, sino<br \/>\nque tambi\u00e9n lo produce, o m\u00e1s bien, se posiciona como un locus privilegiado de circulaci\u00f3n<br \/>\nde objetos saturados de afecto er\u00f3tico. Esto lo hace, adem\u00e1s, a trav\u00e9s de una pretensi\u00f3n de<br \/>\nrealidad; aun cuando no haya narraci\u00f3n muy elaborada que sirva de contexto a la escena<br \/>\npornogr\u00e1fica o lo haga de manera fallida \u2013accidental o deliberadamente\u2013, o la calidad de las<br \/>\nactuaciones pueda ser m\u00e1s o menos cuestionable, se pretende en la pornograf\u00eda una \u201cverdad\u201d<br \/>\nsin la cual pareciera no poder haber pornograf\u00eda en absoluto: la excitaci\u00f3n sexual de sus<br \/>\nprotagonistas, la cual se hace evidente en las manifestaciones corporales del orgasmo,<br \/>\nparticularmente, en la pornograf\u00eda hegem\u00f3nica, i.e., la pornograf\u00eda mainstream, a trav\u00e9s de un<br \/>\ncuadro que se repite: la eyaculaci\u00f3n (cumshot) (cf. Gim\u00e9nez Gatto, 2011, p. 157ss).<br \/>\nDe este modo, la pornograf\u00eda ense\u00f1a, a trav\u00e9s de gestos est\u00e9ticos que suelen restringirse a una<br \/>\nserie de cuadros que se repiten, c\u00f3mo realizar una variedad limitada de actos sexuales y<br \/>\nofrece un cat\u00e1logo tambi\u00e9n bastante restringido de cuerpos sexualmente deseables. As\u00ed, al<br \/>\nproducir excitaci\u00f3n a trav\u00e9s de la reiteraci\u00f3n de determinadas escenas, constituye lo que se<br \/>\ncomprender\u00e1 por placer sexual. En efecto, podr\u00eda decirse que la pornograf\u00eda tiene, en tanto<br \/>\narticulaci\u00f3n de la eroticidad, una din\u00e1mica performativa. En otras palabras, la pornograf\u00eda<br \/>\ncita alguna serie de normas que constituye y restringe el contenido del acto sexual (y del<br \/>\nplacer sexual) y al mismo tiempo refuerza la norma, reconstituyendo su autoridad como cita<br \/>\nlegitimada. Debemos recordar, sin embargo, que justamente esta necesidad de reiteraci\u00f3n es<br \/>\nla que siembra el riesgo constitutivo de fracaso en el coraz\u00f3n del performativo, pues en la<br \/>\nrepetici\u00f3n se abren brechas y fisuras que est\u00e1n fuera del control de la norma y que posibilitan<br \/>\nque se comience a repetir alternativas a tales normas.<br \/>\nCabr\u00eda problematizar aqu\u00ed entonces, m\u00e1s que las citas que est\u00e1 realizando la pel\u00edcula<br \/>\npornogr\u00e1fica \u2013pues no tenemos acceso directo a ellas\u2013, las citas que la nota period\u00edstica<br \/>\nrealiza de esas citas y c\u00f3mo operan al interior de la cr\u00f3nica:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">&#8230;era el protagonista de una pel\u00edcula pornogr\u00e1fica en la que adem\u00e1s ejerc\u00eda de docente en la<br \/>\nficci\u00f3n. Seg\u00fan las escenas el maestro \u201cpresionaba\u201d a un alumno para tener relaciones sexuales<br \/>\ny aprobar la materia, mostrando en detalle la relaci\u00f3n entre ellos en forma total y<br \/>\nabsolutamente expl\u00edcita (INFOSur).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Es posible pensar que la ficci\u00f3n de una producci\u00f3n audiovisual no refleja de ning\u00fan modo<br \/>\nformas de actuar de las personas en sus vidas reales, nadie confundir\u00eda \u2013sin que eso sea<br \/>\nmarcado por alguien cuando suceda\u2013 que un actor o actriz que realiza el papel de m\u00e9dico y<br \/>\nlleva adelante en la ficci\u00f3n una narraci\u00f3n de mala praxis, sea acusado o acusada de llevar<br \/>\nadelante una mala praxis. Pero en el texto arriba citado, es precisamente esto lo que se<br \/>\nsugiere. Que el actor porno llevar\u00e1 adelante toda su pr\u00e1ctica ficcional en el terreno de su vida<br \/>\ncotidiana, y si esa vida cotidiana es ser profesor de una secundaria, el p\u00e1nico se dispara<br \/>\nautom\u00e1ticamente.<br \/>\n\u00bfEs tan poderosa la verdad que el marco pornogr\u00e1fico produce que olvidamos cuestiones<br \/>\nb\u00e1sicas de diferenciaci\u00f3n entre ficci\u00f3n y realidad en la historia del profesor porno? No es<br \/>\nmuy dif\u00edcil darnos cuenta de esta operaci\u00f3n donde se solapa ficci\u00f3n y realidad, sin embargo<br \/>\nsucede, \u00bfpor qu\u00e9?, \u00bfqu\u00e9 permite que esta operaci\u00f3n tenga lugar?, \u00bfqu\u00e9 de la especificidad del<br \/>\ncaso hace que la confusi\u00f3n de planos sea m\u00e1s intrincada?<br \/>\nContinuemos un poco con el an\u00e1lisis de la din\u00e1mica performativa del marco pornogr\u00e1fico y<br \/>\nvolvamos luego a pensar c\u00f3mo el p\u00e1nico sexual puede llegar a obturar la cr\u00edtica y c\u00f3mo la<br \/>\npuesta en cuesti\u00f3n de ese p\u00e1nico debe ser punto de partida para una responsabilidad \u00e9tica en<br \/>\nel rol de comunicador*s.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1542\" src=\"https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3.jpg\" alt=\"\" width=\"1920\" height=\"626\" srcset=\"https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3.jpg 1920w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3-400x130.jpg 400w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3-300x98.jpg 300w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3-1024x334.jpg 1024w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3-768x250.jpg 768w, https:\/\/www.ediyporn.com\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/texto3-1536x501.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 1920px) 100vw, 1920px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Performatividad porno<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El hecho de que la pornograf\u00eda sea performativa no debe confundirse con pensar que la<br \/>\nmisma tiene el poder de construir de forma unilateral y exhaustiva la realidad social. En este<br \/>\nsentido, vale traer a colaci\u00f3n la reflexi\u00f3n en torno al discurso pornogr\u00e1fico que la misma<br \/>\nButler realiz\u00f3 en pol\u00e9mica con el planteo de Catharine Mackinnon. En efecto, esta \u00faltima<br \/>\ncomprende que<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">[l]a pornograf\u00eda, a trav\u00e9s de su producci\u00f3n y de su uso, transforma el mundo en un espacio<br \/>\npornogr\u00e1fico haciendo realidad lo que se dice que son las mujeres, c\u00f3mo son vistas, y<br \/>\ntratadas, construyendo la realidad social de lo que es una mujer, de lo que se le puede hacer a<br \/>\nuna mujer y de los que es un hombre con respecto a esa acci\u00f3n (Mackinnon, citada en Butler,<br \/>\n2004, p. 113).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">En la lectura de este pasaje, Butler entiende que Mackinnon se encuentra realizando dos<br \/>\nsustituciones que son, por lo menos, problem\u00e1ticas. Por un lado, el reemplazo de una realidad<br \/>\nm\u00e1s original \u2013que parece funcionar como medida ut\u00f3pica\u2013 por una realidad pornogr\u00e1fica que<br \/>\nse hace total. En otras palabras, habr\u00eda un mundo no contaminado por la pornograf\u00eda al que<br \/>\nhabr\u00eda que volver, pero que fue completamente suplantado por un mundo pornogr\u00e1fico. Por<br \/>\notro lado, la sustituci\u00f3n del campo visual que ofrece la pornograf\u00eda por imperativos<br \/>\nling\u00fc\u00edsticos que funcionan como performativos invariablemente eficaces. Es decir, la<br \/>\nrepresentaci\u00f3n pornogr\u00e1fica se traducir\u00eda f\u00e1cilmente en enunciados ling\u00fc\u00edsticos que adem\u00e1s<br \/>\ncrean exitosa y absolutamente realidades concretas.<br \/>\nA trav\u00e9s de estas sustituciones, Mackinnon llega a decir, entonces, que la pornograf\u00eda crea<br \/>\nuna realidad social a partir de la codificaci\u00f3n de una intencionalidad, la de la autoridad<br \/>\nmasculina. Esto resulta en la subordinaci\u00f3n sexual de las mujeres.<br \/>\nButler sostiene, por el contrario, que el performativo no funciona como resultado de la<br \/>\nvoluntad de un sujeto preexistente. En efecto, la autora ha insistido sucesivas veces que el<br \/>\nsujeto emerge de la din\u00e1mica performativa, por lo que suponerlo previamente ser\u00eda err\u00f3neo.<br \/>\nA partir de la repetici\u00f3n de pr\u00e1cticas ritualizadas que citan las normas se produce entonces el<br \/>\nefecto de verdad que ser\u00eda la identidad o, en este caso, el placer. De este modo, si el placer<br \/>\nsexual aparece performativamente, esto quiere decir que se entiende en un piso m\u00e1s inestable<br \/>\nque lo que Mackinnon supone al posicionar la intencionalidad del sujeto como causante de<br \/>\nrealidad. Se trata, en definitiva, de un performativo que no puede superar su riesgo de<br \/>\nfracaso, no se da de una vez para siempre, y tampoco es el resultado de la intencionalidad de<br \/>\nun sujeto.<br \/>\nCabe recordar aqu\u00ed, adem\u00e1s, lo que Mackinnon entiende como sexualidad. Seg\u00fan esta autora<br \/>\n(2010; 2014), la sexualidad es, de hecho, la forma que adquiere el g\u00e9nero en tanto<br \/>\ndesigualdad y que configura la distinci\u00f3n jerarquizada de dos comunidades: la comunidad<br \/>\nmasculina, que experimenta la agresi\u00f3n como placer sexual contra quien tiene menos poder<br \/>\n(las mujeres), y la comunidad femenina, para quien la subordinaci\u00f3n se encuentra siempre<br \/>\nsexualizada. De este modo, \u201c[la] dominaci\u00f3n, principalmente por los hombres, y sumisi\u00f3n,<br \/>\nprincipalmente de las mujeres, ser\u00e1 el c\u00f3digo reglamentario a trav\u00e9s del cual se experimentar\u00e1<br \/>\nel placer sexual\u201d (Mackinnon, 2014, p. 22). El problema de esta propuesta es que, por un<br \/>\nlado, invisibiliza cualquier tipo de sexualidad que no sea heterosexual y, en ese sentido, no<br \/>\nsirve para abordar anal\u00edticamente ni denunciar cualquier tipo de violencia sexual que se sufra<br \/>\nal interior de relaciones no heterosexuales. Por otro lado, al circunscribir el placer sexual a un<br \/>\n\u00e1mbito heterosexual al que se le pega adem\u00e1s el car\u00e1cter violento, no hay posibilidad de<br \/>\nreivindicar ning\u00fan placer sexual, en particular, parad\u00f3jicamente, el de las mujeres<br \/>\nheterosexuales. \u00c9stas \u00faltimas experimentar\u00edan el placer sexual indefectiblemente como<br \/>\nresultado de una violencia y su reivindicaci\u00f3n ser\u00eda la consecuencia de una postura alienante<br \/>\nante el opresor.<br \/>\nTal vez pueda explicarse el solapamiento entre ficci\u00f3n y realidad en la noticia del profesor<br \/>\nque es actor de pornograf\u00eda, si tuvi\u00e9ramos en cuenta la propuesta de Mackinnon y pudi\u00e9ramos<br \/>\nequiparar lo que es la jerarqu\u00eda sexualizada de posiciones hombre\/mujer con la jerarqu\u00eda de<br \/>\nposiciones profesor\/alumno. Puede que la misma lectura de la sexualidad como violencia es<br \/>\nla que obtura el que podamos distinguir el trabajo de un actor a su acci\u00f3n en la vida cotidiana.<br \/>\nEs m\u00e1s, es probable que para Mackinnon, el actor estar\u00eda cooperando desde su posici\u00f3n de<br \/>\nvar\u00f3n con poder (profesor) en la sumisi\u00f3n de su otro subordinado (alumno) con el solo hecho<br \/>\nde llevar adelante la representaci\u00f3n pornogr\u00e1fica. En efecto, en el planteo de Mackinnon<br \/>\nparece dif\u00edcil diferenciar d\u00f3nde comienza y d\u00f3nde termina la realidad pornogr\u00e1fica que<br \/>\nsuplant\u00f3 a la otra, de modo que nos vuelve a poner en la pregunta acerca de los l\u00edmites del<br \/>\nmarco, el cual funciona, como ya hemos dicho, a trav\u00e9s de su ocultamiento. Al parecer,<br \/>\nentonces, las notas period\u00edsticas asumen de modo acr\u00edtico la desaparici\u00f3n de los l\u00edmites del<br \/>\nmarco pornogr\u00e1fico, llegando incluso a contener dentro de sus fronteras de verdad el rol<br \/>\ndocente de la representaci\u00f3n solapada al rol docente del actor mismo. De este modo, afirman<br \/>\nveladamente que el profesor si permanece en su cargo realizar\u00e1 en alg\u00fan punto, lo que en la<br \/>\npel\u00edcula pornogr\u00e1fica supuestamente sucede.<br \/>\nEn este sentido, Foucault (2009) sugiere que los discursos de verdad tienen por lo menos tres<br \/>\ninstancias, o por lo menos las sugiere cuando piensa en la tragedia griega, espec\u00edficamente<br \/>\nest\u00e1 pensando en Ion de Eur\u00edpides , aquello que se presenta como lo que ya sabe, lo que se<br \/>\nconfiesa y el discurso pol\u00edtico\/p\u00fablico. La palabra ocular aparece aqu\u00ed como quien anuncia<br \/>\nuna verdad, en el caso de las tragedias est\u00e1 claro que articula toda la narraci\u00f3n posterior. En<br \/>\nnuestro relato period\u00edstico podemos que ver que hay verdades pegadas al car\u00e1cter<br \/>\nperformativo de la sentencia \u201cSeg\u00fan x\u201d. As\u00ed, cuando en el sitio de noticias Minutouno se<br \/>\ndice: \u201cSeg\u00fan publica el medio InfoSur en las escenas el maestro \u2018presionaba\u2019 a un alumno<br \/>\npara tener relaciones sexuales y aprobar la materia&#8230;\u201d, lo que hace el sitio es referenciar a otro<br \/>\nsitio de noticias haci\u00e9ndole cargar toda la veracidad posible de la escena que se cuestiona en<br \/>\nla nota. La escena se cuestiona como posible verdad que se anuncia ya en la escena<br \/>\npornogr\u00e1fica, el destino ineludible del profesor es volver a actuar, de verdad, con sus alumnos<br \/>\nde verdad, ese intercambio sexual para aprobar una materia. Este anuncio cual or\u00e1culo<br \/>\npornogr\u00e1fico de horror moral es presentado muy sucintamente, pero articula todo el sentido<br \/>\nde la noticia. Tal decir de la verdad, no est\u00e1 a la vista, est\u00e1 oculto, es ambiguo a l*s lector*s<br \/>\nposibles de la noticia, pero sin duda lo referencia. No tiene otro sentido m\u00e1s que imaginar ese<br \/>\ndestino pornogr\u00e1fico, pero que se presenta como la verdad que llegara a ser. Si seguimos las<br \/>\ninstancias del decir de Foucault, el develamiento de la verdad aparece bajo la forma de la<br \/>\nconfesi\u00f3n. \u00bfPero c\u00f3mo es posible entonces que en quinientas palabras podamos ver que<br \/>\nalguien devela verdad oculta?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Esa verdad que ya fue puesta ah\u00ed es develada en un giro muy simple en la nota:<br \/>\nSin embargo y a pesar de que el rumor se extendi\u00f3 a alumnos, docentes y padres y que la<br \/>\nnoticia fuera luego confirmada por las autoridades, los comentarios nunca traspasaron las<br \/>\nparedes de la escuela debido a un extra\u00f1o sentimiento de lealtad y pacto de silencio.<br \/>\n(Minutouno)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">El descubrimiento de la verdad por parte del narrador de la nota hace que estallen todos los<br \/>\nmiedos posibles de la verdad pornogr\u00e1fica del profesor, esa premonici\u00f3n del abuso sexual a<br \/>\nlos alumnos. Quiz\u00e1s deber\u00edamos decir, el posible abuso sexual a los alumnos, pero si<br \/>\nprestamos atenci\u00f3n, la presentaci\u00f3n de la noticia no pone al peligro como posible, sino como<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">un destino ineludible, pese al ocultamiento de la verdad por parte de alumnos, profesores y<br \/>\ndirectivos. Develar la verdad por medio de los medios masivos de comunicaci\u00f3n es toda la<br \/>\ndin\u00e1mica de la construcci\u00f3n de poder de los mismos, pero para ello se debe instalar algo que<br \/>\nha sido ocultado.<br \/>\nAhora bien, siguiendo estas instancias de verdad, la dimensi\u00f3n pol\u00edtica del decir veraz tiene<br \/>\nque ver con la dimensi\u00f3n del poder decir, del poder hablar, del poder dirigirse a la ciudad.<br \/>\nHacerlo en tanto derecho que asumimos al hablar. La dram\u00e1tica del decir veraz se cierra en la<br \/>\nposibilidad o no del poder dirigirse al p\u00fablico. En un medio masivo de comunicaci\u00f3n, o en<br \/>\nuno m\u00e1s peque\u00f1o, o en la voz solitaria de la denuncia individual, se pone en juego al parecer<br \/>\nla misma din\u00e1mica de la dram\u00e1tica del decir verdadero. Se pasa desde el decir moral<br \/>\nsupuesto, como un or\u00e1culo que dice la verdad de lo que va a pasar, a develar tal verdad y<br \/>\nfinalmente se la dice p\u00fablicamente. As\u00ed, la narrativa se despliega hacia toda vida sexual<br \/>\nposible de un profesor.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Pedagog\u00edas de la vida sexual<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La vida sexual del docente parece estar obturada por la moral ineludible a toda vida sexual,<br \/>\npero aqu\u00ed hay un plus, o un discurso verdadero en dos sentidos que cae en el cuerpo<br \/>\nsexualizado del profesor:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Hasta el momento se desconoce si hay alg\u00fan registro de este esc\u00e1ndalo en el Ministerio de<br \/>\nEducaci\u00f3n de la provincia de Buenos Aires y qu\u00e9 medidas se llevaron a cabo para constatar<br \/>\nque ning\u00fan alumno fue da\u00f1ado f\u00edsica o psicol\u00f3gicamente, m\u00e1s all\u00e1 de lo que, quiz\u00e1s con<br \/>\nbuena intenci\u00f3n, aseguran las autoridades actuales de esta escuela que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n<br \/>\ny ante la requisitoria de algunos padres intranquilos manifestaron \u2018en la vida privada de los<br \/>\ndocentes no nos podemos meter\u2019 (INFOSur).<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Por un lado, el cuerpo del profesor transparente para el sistema educativo; y por otro, el actor<br \/>\nporno desnudado en el aula. La distribuci\u00f3n sexual del profesor en el aula manifiesta los<br \/>\npeores temores, al parecer por la misma noticia, no tanto de los padres y directivos de la<br \/>\nescuela; sino de ese narrador omnisciente que aparece en la noticia. El profesor no puede ser<br \/>\nsostenido en su cargo si se sabe que tiene una vida sexual, pero est\u00e1 claro que toda persona a<br \/>\ncargo de un aula en mayor o menor medida la tiene, lo que no puede permitirse es que se<br \/>\nsepa: que aparezca como una verdad ineludible. El profesor ya no es m\u00e1s transparente en su<br \/>\nactividad, se vuelve una amenaza opaca de una sexualidad imposible de sostener frente a un<br \/>\naula. En este sentido, y poniendo en el centro otra vez el eje de la educaci\u00f3n sexual,<br \/>\ndeber\u00edamos volver a pensar en este docente en el aula y aquello que sucede cuando su propia<br \/>\nsexualidad se hace ineludible \u2013ni m\u00e1s ni menos que a trav\u00e9s de la publicaci\u00f3n de su trabajo<br \/>\ncomo actor pornogr\u00e1fico. valeria flores entiende, en ese sentido, que es importante que nos<br \/>\npreguntemos tambi\u00e9n, a la hora de hablar de educaci\u00f3n sexual, \u201c\u00bf[c]u\u00e1l es la historia sexual y<br \/>\nla memoria de g\u00e9nero del cuerpo docente?\u201d (flores, 2015, p. 8). Llamativamente, acto seguido<br \/>\nflores advierte, en relaci\u00f3n con la historia sexual de l*s profesor*s, la ausencia de discusiones<br \/>\nen torno a las relaciones entre docentes y pornograf\u00eda, oportunidad que, de hecho, es puesta<br \/>\nen duda por la destituci\u00f3n del docente en cuesti\u00f3n. La destituci\u00f3n, sin embargo, va<br \/>\nacompa\u00f1ada de una proliferaci\u00f3n de discursos relacionados con el papel de los medios de<br \/>\ncomunicaci\u00f3n social en la cobertura del acontecimiento. En el caso espec\u00edfico de la cobertura,<br \/>\nla pr\u00e1ctica pedag\u00f3gica tiene que ver, en ese sentido, con la producci\u00f3n performativa de la<br \/>\nincongruencia entre la formaci\u00f3n de j\u00f3venes y adolescentes con la participaci\u00f3n en<br \/>\nrepresentaciones pornogr\u00e1ficas:<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">aseguran las autoridades actuales [&#8230;]: &#8220;en la vida privada de los docentes no nos podemos<br \/>\nmeter&#8221;. Una aseveraci\u00f3n por lo menos dudosa dado que el mencionado profesor ten\u00eda a su<br \/>\ncargo la formaci\u00f3n de chicos y adolescentes y que de alg\u00fan modo \u00e9l mismo eligi\u00f3 exhibir su<br \/>\ncostado \u00edntimo y privado convirti\u00e9ndose en actor de pel\u00edculas pornogr\u00e1ficas. (Minutouno)<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00bfEs el sexo \u201c\u00edntimo y privado\u201d? La participaci\u00f3n en una pel\u00edcula pornogr\u00e1fica \u2013no estamos<br \/>\nhablando de la publicaci\u00f3n de un video personal del docente, sino de una representaci\u00f3n<br \/>\nficcional\u2013 no puede ser en s\u00ed misma una \u201cexhibici\u00f3n de su costado \u00edntimo y privado\u201d. En ese<br \/>\nsentido, pareciera que el hecho de que esa representaci\u00f3n sea sexual es lo que sit\u00faa la<br \/>\nactividad extracurricular dentro de ese mentado costado \u201c\u00edntimo\u201d, lo cual es por lo menos<br \/>\ncuestionable. De este modo, \u00bfqu\u00e9 se est\u00e1 diciendo sobre el sexo?, m\u00e1s precisamente, \u00bfqu\u00e9<br \/>\nverdad del sexo est\u00e1 produciendo la cobertura period\u00edstica cuando se refiere a la educaci\u00f3n<br \/>\nsexual (en este caso, la relaci\u00f3n entre pornograf\u00eda y docencia)?, \u00bfqu\u00e9 responsabilidad existe<br \/>\ncomo comunicador*s en la producci\u00f3n de discursos de verdad respecto del sexo?<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Consideraciones finales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">La visibilidad de material sexualmente expl\u00edcito es un elemento constitutivo de una pol\u00edtica<br \/>\nsexual. Pensar que se deber\u00eda eliminar toda la pornograf\u00eda del espacio p\u00fablico \u2013no solo su<br \/>\nproducci\u00f3n, sino cualquier conexi\u00f3n con esa esfera del porno, como en el caso del profesor\u2013 no<br \/>\nreducir\u00eda ni el p\u00e1nico, ni los delitos de abusos sexuales a menores, los cuales han permanecido<br \/>\nen nuestras sociedades independientemente de la pornificaci\u00f3n de los cuerpos. Las tecnolog\u00edas<br \/>\nde representaci\u00f3n del mundo donde estamos inmers*s encarnan nuestros cuerpos como nudos<br \/>\nde inflexiones, campos de orientaciones y de responsabilidad por la diferencia en lugares<br \/>\nmateriales-semi\u00f3ticos de significados. En ese sentido, la encarnaci\u00f3n pornogr\u00e1fica es una<br \/>\npr\u00f3tesis significante. All\u00ed encontraremos met\u00e1foras y medios para comprender e intervenir en<br \/>\nlos modelos de realidad de los que seremos responsables. De este modo, la producci\u00f3n de<br \/>\nnuevas narraciones, o elecciones de narraciones, nos permitan establecer una imaginaci\u00f3n de<br \/>\notra manera de presentar las relaciones entre sexualidad y educaci\u00f3n. Siguiendo a Adriana<br \/>\nCavarero (2000), hay una \u00e9tica del dar en el placer de la narradora. Quien narra, no solo<br \/>\nentretiene y encanta, sino que otorga a l*s protagonistas de tal narraci\u00f3n todo su sentido. Si<br \/>\ndejar un dise\u00f1o, un \u201cdestino\u201d, una irrepetible figura de nuestra existencia, es la \u00fanica aspiraci\u00f3n<br \/>\ndigna del hecho que la vida nos fue dada, entonces nada responde m\u00e1s al deseo humano que le<br \/>\ncuenten su propia historia. Y quien narra no pude narrar su propia historia; son otr*s quienes<br \/>\nnos otorgan el sentido al final a nuestra existencia y experiencias. Dependemos del ser relatad*s<br \/>\npor otr*s. No hay sentido para mi existencia m\u00e1s que la que me otorga la otras al final de su<br \/>\nnarraci\u00f3n sobre m\u00ed. En esta perspectiva nos habla de una responsabilidad necesaria, no con<br \/>\nnuestra \u201cpropia historia\u201d, sino con la narraci\u00f3n que hacemos de l*s otr*s \u2013tanto como testigos,<br \/>\no como sobrevivientes.<br \/>\nParece necesario entonces seguir pensando la responsabilidad de la narraci\u00f3n que desplegamos<br \/>\ncomo comunicador*s sociales, m\u00e1s a\u00fan cuando abordamos la sexualidad de l*s otr*s, no solo<br \/>\nporque nuestra propia sexualidad se pone en juego, sino porque de nuestras narraciones se<br \/>\nvaldr\u00e1n otr*s para construir las suyas. En este sentido, el compromiso \u00e9tico con los cuerpos y<br \/>\nlas identidades que transgreden las normas heterosexuales no solo tendr\u00e1 que ver con una<br \/>\nnarraci\u00f3n apropiada de las biograf\u00edas y demandas de los colectivos de lesbianas, gays, trans,<br \/>\nbisexuales, sino tambi\u00e9n, y tal vez m\u00e1s importante a\u00fan, con la responsabilidad que asumamos a<br \/>\nla hora de producir discursos de verdad sobre el sexo. La tarea como comunicador*s sociales<br \/>\ntendr\u00e1 que ver, por tanto, con poner en cuesti\u00f3n los modos en que somos gobernad*s \u2013estos<br \/>\ndiscursos de verdad que hacen a nuestros cuerpos\u2013, entendiendo que la comunicaci\u00f3n social y<br \/>\nla labor period\u00edstica son parte de un proceso de educaci\u00f3n sexual m\u00e1s amplio que puede tanto<br \/>\nobturar como habilitar otras experiencias corporales y sexuales<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Asad, T. (2007). On suicide bombing. New York: Columbia University Press.<br \/>\nButler, J. (2004). Lenguaje, poder e identidad. Madrid: Editorial S\u00edntesis.<br \/>\nButler, J. (2010). Marcos de guerra. Las vidas lloradas. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<br \/>\nCavarero, A. (2000). Relating narratives. New York: Routledege.<br \/>\nDerrida, J. (2005). La verdad en pintura. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<br \/>\nFoucault, M. (1998). Historia de la sexualidad. Tomo I. La voluntad de saber. M\u00e9xico D.F.:<br \/>\nSiglo XXI Editores.<br \/>\nFoucault, M. (2009). El gobierno de s\u00ed y de los otros. M\u00e9xico D.F.: Fondo de Cultura<br \/>\nEcon\u00f3mica.<br \/>\nHaraway, D. (1995). Ciencia, Cyborg y mujeres. La reinvenci\u00f3n de la naturaleza. Madrid:<br \/>\nEdiciones C\u00e1tedra.<br \/>\nHaraway, D. (2004). Testigo_Modesto @ Segundo_Milenio .Hombre Hembra \u00a9 _Conoce_<br \/>\nOncorat\u00f3n \u00ae. Barcelona: Editorial UOC.<br \/>\nflores, v. (2015). ESI: Esa Sexualidad Ingobernable. El reto de des-heterosexualizar la<br \/>\npedagog\u00eda. Junio 28, http:\/\/escritoshereticos.blogspot.com.ar\/2015\/05\/esi-esa-sexualidad-<br \/>\ningobernable-el-reto.html<br \/>\nGim\u00e9nez Gatto, F. (2011). Er\u00f3tica de la banalidad. Simulaciones, abyecciones,<br \/>\neyaculaciones. M\u00e9xico D.F.: Editorial Fontamara.<br \/>\nKant, I. (1991). La cr\u00edtica del juicio. M\u00e9xico D.F.: Editorial Porr\u00faa.<br \/>\nMackinnon, C. (2010). \u201cPornograf\u00eda como trata de personas\u201d. En Di Corleto, J. (Comp.).<br \/>\nJusticia, g\u00e9nero y viol\u00eancia. Buenos Aires: Libraria, pp. 85-104.<br \/>\nMackinnon, C. (2014). Feminismo inmodificado. Discursos sobre la vida y el derecho.<br \/>\nBuenos Aires: Siglo XXI Editores.<br \/>\nMilano, L. (2014). Usina Posporno. Disidencia sexual, arte y autogesti\u00f3n en la<br \/>\npospornograf\u00eda. Buenos Aires: T\u00edtulo.<br \/>\nPaasonen, S. ( 2014). \u201cBetween meaning and mattering: on affect and porn studies\u201d. En Porn<br \/>\nStudies. Vol. 1, Nos. 1\u20132. London: Routledge, pp. 136\u2013142.<br \/>\nSin autor (2016). \u201cDe d\u00eda de profesor, de noche actor porno\u201d. En INFOSur, 15 de abril de<br \/>\n2016, Junio 08. La nota ya no es accesible en Internet.<br \/>\nSin autor (2016). \u201cDoble vida: profesor de secundaria platense era tambi\u00e9n actor porno\u201d. En<br \/>\nminutouno.com, 20 de abril de 2016. Junio 29, http:\/\/www.minutouno.com\/notas\/1482162-<br \/>\ndoble-vida-profesor-secundaria-platense-era-tambien-actor-porno<\/p>","protected":false},"featured_media":1539,"template":"","tags":[146,145,144,148,85],"class_list":["post-1538","posts_diversos","type-posts_diversos","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","tag-educacao","tag-exposicao","tag-filosofia","tag-professor","tag-texto"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts_diversos\/1538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/posts_diversos"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/posts_diversos"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1539"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ediyporn.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}